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lunes, 3 de diciembre de 2007

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Dos bandas chilenas que buscan darse a conocer:

Kubalú y BlackXnighT: LA DICOTOMÍA DEL CAMINO HACIA LA MÚSICA

Dos grupos con distinto estilo musical y procedencia, pero con similares dificultades al momento de difundir sus creaciones.

Por María Cristina Romero

Kubalú y BlackXnighT, dos jóvenes bandas emergentes, buscan abrirse paso en el difícil camino hacia la gloria y llegar a ser reconocidos en el país. A pesar de todos los impedimentos contra los que éste tipo de grupos deben luchar , la procedencia de los integrantes de las bandas, su nivel educacional, la situación económica de sus familiares, el círculo social en el que crecieron y en el que actualmente se desenvuelven, son factores que pueden determinar si alcanzarán o no el éxito.


La industria musical chilena en los últimos tiempos se ha visto invadida por un sin número de bandas parecidas a éstas, formadas en su mayoría por jóvenes, ya sea por grupos de amigos, o simplemente por gente que teniendo en común la pasión por la música, emprenden un proyecto con la ilusión de llegar a ser reconocidos.


Kubalú integrada por Juan Pablo Guzmán (voz y guitarra), quien estudió música y vive en Pirque, José Luís Leria (batería), técnico en sonido de la comuna de la Reina e Igor (bajo), sociólogo residente en Ñuñoa. Esta banda fue creada en el año 2000, por Juan Pablo y José Luís y bautizada originalmente con el nombre de 360 grados. Con el ingreso de Igor a la banda, tras la salida de Mauricio Riquelme, antiguo bajista, deciden dar un giro y empezar de cero. No sólo cambian su estilo musical, pasando de rock-punk a rock-pop, si no que además el nombre de la banda.


BlackXnighT la integra Camilo (baterista), quien en estos momentos realiza un preuniversitario, Diego (bajista), que cursa cuarto medio, Vito (voz), estudiante universitario y Toño (guitarra), quien el año pasado salió de cuarto medio y a veces trabaja como sonidista de distintas bandas. Estos cuatro jóvenes de la comuna de La Pintana, crearon su grupo de hardcore screamo melódico, con matices de metal-core durante el 2004 y -al igual que Kubalú- sufrieron la perdida de su ex bajista Christopher, quien abandonó el grupo para dedicarse cien por ciento a su trabajo y así sustentar a su familia.


“CON DINERO BAILA EL PERRO”


Y es que dedicarse a la música en Chile no es una tarea fácil. Ganar un espacio en el mercado requiere tener no sólo fanáticos y buenos temas, sino que también de dinero. Por ejemplo, grabar un disco de manera independiente requiere de un presupuesto aproximado de 400 mil pesos, aunque también hay variaciones, de acuerdo a la calidad de los implementos y las condiciones con las que cuente el estudio de grabación.

Juan Pablo, de Kubalú, recuerda que cuando el grupo aún se llamaba 360 grados gastaron nada menos que un millón y medio de pesos para grabar el que hasta ahora es su único disco, titulado Despertar. El vocalista reconoce lo difícil que es realizar un registro, y más aún si no se tiene el apoyo de un sello discográfico, en otras palabras “aunque hoy en día hay muchos estudios y más tecnologías, es caro, pero afortunadamente pudimos costearlo”.

Sin embargo, los grupos como BlackXnighT, que no tienen forma de reunir cantidades tan altas de dinero, se las tienen que ingeniar para producir su propio material. La única experiencia –“más seria”- con las grabaciones la tuvieron con su demo Buscando un Final –que incluye cinco temas- y que fue grabado en el mismo lugar en el que realizan los ensayos, la casa de Toño.


La producción del demo fue costeada exclusivamente
por ellos. Como dice Diego, “hicimos las monedas” a base de mucho esfuerzo y privándose de hacer otras cosas. Pero los costos son elevados y la idea de acceder a una grabación profesional permanece como un sueño casi inalcanzable.


Los videoclips se han convertido en otra de las formas en las que los
grupos pueden difundir sus producciones. Si bien hacer un video no es tan costoso como un disco, implica un gasto de dinero que difícilmente recuperarán. Los integrantes de Kubalú decidieron probar esta fórmula de promoción y realizaron su propio videoclip, basado en la canción Sólo quiero escapar, también de 360 grados. El costo de realización de éste alcanzó alrededor de 100 mil pesos.




Aunque la cifra no es tan grande, para grupos como BlackXnighT resulta difícil de reunir. Sus integrantes afirman estar trabajando en la grabación de un video, aunque entre risas, dicen que tampoco es algo tan serio ni en un formato profesional, ya que el dinero no les acompaña. Un elemento que complica aún más su camino hacia el éxito.


SIEMPRE HAY ALGO EN COMÚN


Pero a pesar de las diferencias de recursos, estas bandas tienen muchas cosas en común. Sin un sello discográfico que maneje sus carreras y se encargue de la publicidad, tienen que recurrir a páginas en Internet para autopromocionarse. Allí suben sus temas, videos e informan a sus seguidores de las próximas tocatas que realizarán. Dichos eventos, muchas veces son realizados por varias bandas -en la misma ocasión y recinto-, y como dice José Luís, de Kubalú, “algunas veces no llega toda la gente que esperamos y el dinero que reunimos no alcanza ni para recuperar lo que gastamos”.


Juan Pablo, de Kubalú, cuenta que “hemos tocado con dis
tintas bandas y durante las tocatas compartimos los equipos con algunas bandas que no disponen de los mismos recursos que nosotros”. BlackXnighT ha tocado en colegios y locales; les ha ido bastante bien, pero dicen que “siempre resulta complicado acceder a estas oportunidades”.

Si bien los miembros de Kubalú al momento d
e crear sus temas no se dejan influenciar por otros artistas, sino que escuchan y ven lo que pasa a su alrededor y luego lo expresan, reconocen ser fans de ciertos grupos. A Juan Pablo le gustan Los Bunkers y Chancho en Piedra y desde pequeño The Ramones y Sex Pistols. Igor es caracterizado por sus compañeros como el depresivo de la banda y un admirador de los neoyorquinos de Interpol.


A su vez,
BlackXnighT se basa en bandas similares a Verguenzajena, al momento de componer, pero más que nada dicen que lo suyo es una mezcla de estilos: un poco de aggro, metal-core y hardcore melódico. Y a la pregunta planteada sobre sus bandas preferidas, Toño responde con orgullo que es un fanático de BlackXnighT.



La música y los músicos de Chile, fueron catalogados tanto por Kubalú como por BlackXnighT, de alta calidad. Para ellos lo que falta son oportunidades y no talento.

En este contexto, el vocalista de Kubalú propone que “para que las bandas emergentes logren abrirse paso, es necesario del apoyo gubernamental y además es imprescindible que los grupos aprendan a autogestionarse”. Los muchachos piensan que debido a este desesperanzador escenario, lo mejor es irse al extranjero.


Toño de BlackXnighT, manifiesta que la música chilena es “buena, mucho mejor que la extranjera y Diego agrega que “en Chile, no le dan tanta importancia a las banda emergentes como en otros países”.

Como muchas personas, los integrantes de las bandas tienen conflictos entre ellos, pero en estos casos son por problemas menores, nada que no se pueda solucionar, que afecte totalmente la relación o que acabe con las expectativas que tienen como grupo.

Kubalú y BlackXnighT, si bien son grupos que tienen ciertas diferencias, están unidos entorno a un mismo sueño y siguen diversos caminos para lograrlo. Mientras Kubalú espera a futuro tener un contrato y hacer giras por el mundo, poder vivir tranquilos y de su arte, por su parte, los integrantes de BlackXnighT quieren grabar un disco y seguir componiendo temas, porque comparten la esperanza de que pase lo pase, seguirán juntos por mucho tiempo más.


Como estas dos bandas, hay muchas más, cada una con su propia historia, planes y dificultades, pero al fin y al cabo lo que más desean todas es poder transmitir sus creaciones a la sociedad y deleitarlos con un buen producto nacional.

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El trabajo constante y hecho en casa

VERGUENZAJENA: ABRIENDO PUERTAS A PATADAS

Entre torres de amplificadores, un atado de cables y nubes de humo de cigarro, se percibe un
potente sonido emergente: cuatro jóvenes que con mucha dedicación fabrican su propia música y entregan al público, más que canci
ones, la esencia misma de los sentimientos.

Por Yasna Araya

Esta es la escena: es día sábado, son las 19 horas y ha concluido el ensayo de Verguenzajena, una banda de cuatro jóvenes de La Florida que cada fin de semana se reúnen para crear temas nuevos, o bien, para practicar el ya probado repertorio musical, hacer algunos arreglos y perfeccionar el sonido.

Sus integrantes son Daniel “Putty” Águila en la guitarra principal, tiene 19 años y recientemente congeló sus estudios de geografía; Hernán “Skizo” Beiza en el bajo, tiene 20 años y estudia comunicación multimedia; “Keko” en voz y guitarra, tiene 20 años y estudia Pedagogía en Artes Musicales; y Diego “Bebé” Santibañez en la batería, que a sus 17 años cursa tercero medio.


El nombre de la banda resulta bas
tante sugerente y es el punto de partida para indagar más allá. Keko cuenta que Verguenzajena –como denominación– fue idea de su hermano, quien era parte de la formación original de la banda, y además porque “…cuando tocábamos antes en vivo, antes (recalca), dábamos vergüenza ajena… era una vergüenza vernos tocar”. Sin embargo, tras asistir a una presentación del grupo en un recinto de Santiago centro y observar su despliegue sobre el escenario, es preciso admitir que el nombre ya no le queda muy bien.

Desde sus inicios, bordeando el año 2000, Verguenzajena ha tenido diversos integrantes. Por los tres instrumentos han pas
ado compañeros de colegio, hermanos y amigos. La formación actual tiene casi tres años.

A lo largo de su trayectoria han lanzado dos demos llamados Dando Vergüenza, de 2001, y 02-03, a comienzos de 2003. Ambos fueron costeados por ellos y grabados en un estudio improvisado en la casa de Keko. A
demás, en2004 lanzaron un disco titulado Nueva Ilusión, que difundieron en tocatas, en el Eurocentro y entre amigos y conocidos.

Las influencias de cada miembro de la banda son bastante diversas: oscila
n entre Bbs Paranoicos, No Use For a Name, Jaco Pastorius, Los Rodríguez y unos toques de música clásica. Si bien les cuesta encasillarse en una categoría y definir el estilo musical de la banda, finalmente se describen como “hardcore melódico con sus toques de rock, pero así como baladas de rock…”, afirma Putty, guitarrista, moviendo las manos como si formara una esfera que engloba todos aquellos matices.

Sus canciones hablan de las distintas emociones y sentimientos. Están dirigidas a todo tipo de público, aunque mayoritariamente suele estar entre los 14 y 21 años. Al componer, cada uno de los integrantes tiene la libertad de crear una base, la que luego se ensaya y en conjunto se le hacen los arreglos pertinentes.
El tiempo que les toma este proceso es bastante relativo: algunas canciones han tardado semanas en crearse, mientras que otras surgen en una tarde de ensayo.

Para ellos lo que más im
porta es que cada uno componga sus propios temas y se preocupe de hacer música en vez de vender. De todas formas, piensan que el éxito que alcance un grupo no depende sólo del contenido de sus canciones, sino también de las oportunidades y los medios económicos que tengan para costear la grabación de un disco con sonido de alta calidad, sonar en las radios y ser reconocidos.

Según Keko, que una agrupación emergente ingrese a la escena musical chilena no es tan fácil: “Es como entrar a empujones
: más que tener la llave es como botar la puerta a patadas”. Si bien consideran que Internet es un medio que está saturado con bandas, admiten que les ha permitido darse a conocer un poco más y ser invitados a algunas tocatas. Es preciso mencionar que Verguenzajena es capaz y –además– tiene la disposición de tocar en cualquier lugar.



LA PASIÓN POR LA
MÚSICA

Los jóvenes organizan su tiempo para cumplir con las obligaciones de la universidad o del colegio, respectivamente, y con las del grupo. Cuando se trata de los estudios, la banda se flexibiliza un poco y tolera que alguno falte a uno de los compromisos, aunque debe avisar con anticipación para que el resto pueda reorganizarse. De todas formas “ …esa junta va igual. Esa es como la regla” y “tratamos de ser bien organizados en ese aspecto” afirma Keko.

Putty advierte que para ellos la música es una vía de escape, donde cada uno –por cuenta propia– sale de sus o
bligaciones y toca un rato para relajarse. Esta pasión por la música los ha llevado a formar proyectos paralelos, los que divulgan entre amigos y con las personas más cercanas. Keko ha creado una serie de canciones y muchas difieren del estilo característico de la banda. En su tiempo libre, Bebé tiene una banda con un par de compañeros de curso. Hasta hace un tiempo, Putty y Skizo tenían una banda llamada PSU (Por Siempre Unidos), junto a Yuyo (Cristopher Jiménez) y Juans (Hans Poffald).

Por estos días la banda está trabajando en el arte del nuevo disco, que fue grabado hace unos meses y cuyo nombre aún no está definido. Éste saldrá a la venta una vez que el sonidista, Howard Huanmachano,
concluya con las mezclas y la banda consiga un sello que los apoye en su lanzamiento.

Los planes a futuro apuntan a seguir tocando en vivo, sonar cada vez mejor y llenar un lugar con personas que realmente gusten de su música. También está en curso la grabación de un video, probablemente del single del disco.

Los conocimientos y habilidades que tienen los integrantes del grupo, les permite crear temas de alto nivel y con un contenido muy amplio. Verguenzajena es una ba
nda emergente que con mucho esfuerzo trabaja por mejorar la escena musical actual y presentar la calidad de un producto nacional.


















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Francisca Iribarne, cantante:

“NO ES RECOMENDABLE SER ARTISTA EN CHILE”.

Así de categórica fue al hablarnos de su experiencia. Nos comenta sobre la situación actual chilena, los programas de televisión y el mundo de la música.

Por Virginia Price.

Visualícese de la siguiente forma: disfrutando de un happy hour en un exclusivo hotel de Santiago acompañado de una hermosa mujer que canta para amenizar su velada. Parece una buena forma de empezar la noche. Sin embargo, hay una historia detrás de cada mujer que se para, día a día, frente al micrófono para cantarle a los múltiples viajeros que pasan por los hoteles de nuestra capital. Esta vez, en el Hotel Intercontinental.

Francisca Iribarne tiene 27 años y desde los 15 que canta profesionalmente. Es una mujer bonita y, después de dos hijas, tiene una hermosa figura. Vive en San Carlos de Apoquindo y pareciera tener una vida como muchos quisieran. Sin embargo, no es tan simple, y el ser cantante trae muchas satisfacciones, pero al mismo tiempo, bastantes obstáculos que no siempre son fáciles de superar. “Es todo un trabajo de invertir mucho tiempo, de perder muchas cosas para conseguir muy poco, tampoco es un trabajo de lo mejor que hay en este país”. Así, fuimos a su casa y conversamos con ella.

- ¿Cuánto tiempo llevas cantando?

- Profesionalmente empecé a los 15 años. Antes en el colegio cantaba para los actos cívicos y concursos, pero nada serio. Ya tengo 27, así que llevo como 12 años cantando. He hecho eventos súper importantes, así que estoy bien contenta con eso, es una carrera artística de toda una vida.

- ¿En qué trabajas ahora?

- Estoy cantando en el Hotel Intercontinental desde el verano del año 2002, ya voy para el sexto año trabajando ahí. Esa es mi pega fija, he tenido la posibilidad de conocer gente súper importante ahí, me han salido varios eventos, como de gobierno, embajadas o empresas súper grandes.

- ¿Qué cosas has hecho a lo largo de tu carrera?

- Sólo cantar, pero a personas importantes. Por ejemplo, le canté los cumpleaños y aniversarios de matrimonio al general Pinochet, al gobierno militar y a la embajada de los Estados Unidos, a unos mineros sudafricanos que controlan gran parte de la minería mundial y para empresas grandes como Claro. He cantado en Espacio Riesco, en el Palacio Riesco, me han llevado a Pucón, a Chillán a cantar en una inauguración del mall, y demasiados matrimonios.

- Y, ¿haces esto porque te gusta?

- Es que es lo único que sé hacer. Aspiraciones hay muchas, como de poder cantar fuera de Chile, pero de hacerme famosa así como de discos, no. Yo me niego a eso, de haber querido hacerlo hubiera seguido participando en la televisión, hubiera ido a Rojo, porque me insistieron muchas veces que fuera a Rojo, incluso me llamaron los productores del programa, pero no quise porque en este país para ser famoso tienes que entregar mucho, como tu integridad. Y no estoy en condiciones de hacerlo, ya en este punto de mi vida no quiero, no estoy ni ahí.

- ¿Planeas en algún momento salirte de la música?

- Sí, tengo planes de hacerlo, como trabajo fijo, porque llega un minuto que es cansador. Yo canto tres horas diarias, y puede sonar muy poco, pero son tres horas en que tienes que estar ocupando la garganta y a la larga, cansa. Tienes que estar cuidándote de no quedar afónica, de la primavera, las alergias, que se te atragantó algo, que te dan ganas de toser y de no resfriarte, porque si no vas al hotel es un día menos de paga. Por otro lado, no es rentable porque han salido muchos artistas nuevos, dentro de las mismas academias de música, cobrando “luca” por cantar toda la noche. Para los eventos ha salido mucho DJ con música embasada, lo que les sale mucho más barato y prefieren gastarse todos los millones de pesos en un humorista que sea la estrella de la noche, antes de llevar variedad y cosas elegantes y bonitas.

- ¿Son compatibles una vida artística con una vida familiar?

- En mi caso son súper compatibles. Incluso es más compatible de lo normal, porque yo trabajo de tarde-noche, entonces estoy todo el día en mi casa desocupada. Hago el aseo, voy a dejar a mis hijas al colegio, almorzamos en familia, etc. Lo único malo es que no puedo juntarme a la misma hora que quiere juntarse el resto de la gente a tomarse un café por ejemplo, no puedo ir a reuniones del colegio de mis hijas o reuniones de la iglesia en que participo.

- Teniendo dos hijas, ¿es posible mantenerlas adecuadamente siendo cantante?

- Ahora que vivo con mis papás no es difícil, somos como una gran tribu que vive en esta casa y todos aportamos con nuestro sueldo. Pero se supone que me voy a casar y no sé como pretende mantenerme (ríe), porque yo creo que igual cantaré en una u otra parte por ahí, pero va a ser sumamente complicado. Ahora, si yo puedo y tengo mis eventos, obviamente voy a trabajar en esto también. No es que yo a él lo vaya a incluir en mis planes de cantante, pretendo yo incluirme dentro de sus planes (ríe).


LOS ARTISTAS Y LOS CIUDADANOS

- ¿Qué opinas de las políticas públicas con respecto a los artistas? ¿Impulsan a los jóvenes o los terminan desmotivando?

- Yo creo que no te impulsan. De hecho, los programas de cantantes como Rojo no ayudan mucho porque los únicos que pudieron emerger un poco serán dos y su carrera no es la mejor. La María Ximena Pereira supuestamente es cantante y está de animadora en un programa nada que ver. A las bandas les cuesta un montón salir porque es como una mafia: los pisotean y no los dejan emerger. Al final es un círculo vicioso, aquí sale el que esté más “apitutado”, ese es el problema. A mí, por ejemplo, no me dejaron emerger cuando estuve en televisión. Participé en un programa de cantantes de Canal 13, en el “Nace una Estrella”, gané el primer programa, y porque otros cantantes tenían más contactos en el canal, no pude ganar el segundo.

- ¿Consideras de las posibilidades que tienen los ciudadanos para acceder al arte son adecuadas?

- Los accesos están, yo creo que la gente sí tiene la posibilidad de conocer arte, simplemente no le interesa. También es tan elitista, te sacan un ojo de la cara para entrar a ver un ballet o una ópera. El teatro tienes que hacerlo entretenido y burdo para que la gente vaya, porque sino nadie va.

- O sea, al final cantas para pura gente con plata…

- Sí (ríe), es de elite, si no fuera así, no podría vivir. Tiene que ser cierto estándar de personas porque sino no pueden pagarme y yo no puedo hacer el evento. No puedo cantar por menos de 100 lucas, por todo el tiempo que llevo cantando, porque mi repertorio es exclusivo y lindo, y porque la empresa tiene la plata para pagarme lo que estoy cobrando. Y cuando es por menos, es porque voy a cantar dos o tres canciones a una iglesia a un matrimonio.


LA PEOR PARTE

Sin duda, un artista vive de los contactos. Es por eso que durante nuestra entrevista la llamaron dos veces al celular, pero las llamadas no interrumpieron nuestra conversación sobre lo que ella piensa de ser artista en nuestro país.

- ¿Es recomendable ser artista en Chile?

- No, no es recomendable. Si eres joven, 15 o 16 años, y se te presenta la p osibilidad de irte de Chile y hacerte famoso, por ejemplo como Kudai, que pudieron irse a México, hay que tomarla. Pero cuando eres grande, con una vida formada, a menos que se te presente una oportunidad espectacular, no te lo recomiendo. No es recomendable ser artista en Chile. Mejor que sean periodistas, niñas.